Miércoles, 17 Octubre 2018

Cultura/Ciudad

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BATOPILAS

Batopilas es un pequeño pueblo enclavado en el fondo de un cerro de la Sierra Madre Occidental, su nombre significa “Río Encajonado”. En este “Pueblo Mágico” podemos encontrar bellísimas plazas y puentes construidos con cuerdas y rocas de río. Se localiza a 501 metros sobre el nivel del mar y está a una distancia aproximada de 379 kilómetros de la capital del estado de Chihuahua. Hay dos caminos para llegar a Batopilas: uno parte desde Creel y el otro de Guachochi, no obstante se puede encontrar transporte a Batopilas desde Chihuahua y Creel.

Tiene una superficie de 2,064.6 kilómetros cuadrados y 14,362 pobladores; muchos de ellos de la etnia rarámuri o tarahumara. Las calles empedradas, los árboles frutales, las bugambilias y ceibas dan un aire pintoresco y agradable al lugar. El clima de Batopilas es cálido, por lo que florece vegetación tropical y semitropical, de modo que encontramos huertos de naranja, mango, aguacate y papaya. La temperatura máxima es de 46.3º C y la mínima de 1º C. Sin embargo, el clima en otras regiones de la Sierra Tarahumara puede variar.

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Historia

Los antecedentes de la fundación de Batopilas se remontan al año de 1690, que fue cuando las autoridades civiles españolas sometieron a los indígenas de la región después del descubrimiento de las minas de Urique en la baja Tarahumara.

A partir de 1732 Batopilas formó parte de la Alcaldía Mayor de San Pedro Batopilas junto con los pueblos de Guadalupe y Calvo, Urique, Chínipas y Guazapares. En 1812, después de la promulgación de la Constitución de Cádiz, Batopilas adquirió el derecho a elegir a su Ayuntamiento, así como la categoría de municipio, la cual conserva hasta la fecha. La cabecera del municipio es denominada Mineral de Batopilas y está situada al margen del río Batopilas. Dicho mineral fue descubierto en 1708 y a la mina fundadora se le llamó “Guadalupe” y al Real se le nombró San Pedro de Acanasaina. Para 1711 se le empezó a decir San Pedro de Alburquerque y Batopilas, posteriormente se le denominó solamente Batopilas, como le conocían los naturales.

La región fue famosa en la época virreinal por sus yacimientos de plata. Posteriormente tuvo un declive y resurgió en 1880 después de las inversiones del norteamericano Alexander Robert Shepherd quien fundó la Compañía Minera de Batopilas en 1887, que comprendía a su vez diez empresas mineras. Dicha corporación se destacó por sus obras de ingeniería muy vanguardistas para su época, entre las que se pueden mencionar un túnel subterráneo que conectaba las vetas de Roncesvalles y Todos Santos, así como la hacienda de San Antonio, una de las más modernas de su tiempo. Tal era el impulso minero en Batopilas que ésta fue la segunda población del país –después de la capital- en recibir energía eléctrica el año de 1873. De este modo, la época de oro de Batopilas fue en el Porfiriato, decayendo entre 1911 y 1920 como resultado del cierre temporal de la Compañía Minera ocasionado por la Revolución Mexicana, la cual fue abandonada definitivamente en 1925.

Hacia los años cuarenta del siglo XX la minería de la zona resurgió en el poblado de La Bufa, muy cercano a la cabecera del municipio. dicha prosperidad duraría hasta 1958, aunque la mina de El Carmen operó hasta 1975. Actualmente se realizan trabajos de exploración que hacen pensar en un resurgimiento de la actividad minera en los pueblos que comprende este municipio.

Festividades

Las fiestas patronales en honor de la Virgen del Carmen se celebran el 16 de julio con gran alegría y participación del pueblo. Además destacan las festividades en Semana Santa y las de la Virgen de Guadalupe, éstas últimas llevadas a cabo en Munérachi y la Mesa de la Yerbabuena.

Artesanía

Los indígenas tarahumaras o rarámuris (que son los que habitan en la zona del pueblo de Batopilas) se caracterizan por su habilidad para hacer artesanías en barro, madera y telas. Algunos de los artículos que fabrican con estos materiales son: ollas, canastos, artículos de cocina y muñecas típicas hechas con madera y tela.

Otras de las especialidades de los rarámuris son: la alfarería de diseños complejos, canastos de hoja de palma tejida, objetos decorativos y muebles de madera tallada. En los últimos años, los artesanos italianos han enseñado a los tarahumaras a fabricar violines finos.

Gastronomía

Probar la cocina del “estado grande” de México es altamente recomendable, sus platillos consisten en: caldillos, cortes de carne, frijoles maneados, chile con queso, tortillas de harina y dulces de leche.

Específicamente de la región de Batopilas sobresalen: el pinole que es un polvo elaborado con maíz, canela y piloncillo.
También se recomienda el “tesgüino”, bebida típica del lugar, la cual se prepara a base de maíz fermentad.

 

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Iglesias Algunos de las iglesias a destacar tanto de la cabecera municipal como de los pueblos aledaños son los siguientes:

- El Templo de la Virgen del Carmen que fue construido en el siglo XVII y cuya fachada se distingue por su belleza.
- El Templo del Santo Ángel Custodio Satevó, que fue una misión construida por los jesuitas a 6 km de Batopilas entre 1760 y 1764 y que sobresale por su aislamiento y hermosa construcción. En la región existen otros templos del siglo XVIII que pertenecieron a misiones jesuitas entre los que podemos mencionar: Nuestra Señora de los Dolores de Samachique y Nuestra Señora de Loreto de Yoquivo.
- El Templo de San Miguel destaca por su domo triple del siglo XVII. Dicho edificio está a 8 km de la cabecera municipal, pero el recorrido a pie vale la pena, entre otras cosas, por las vistas naturales.
- Por su parte, el Templo del poblado de Cusárare fue edificado en el siglo XVIII y cuenta con 10 óleos del destacado pintor novohispano Miguel Correa y cuenta con una decoración mural diseñada y realizada por los tarahumaras.
Plazas, Monumentos y Otros - La principal atracción de Batopilas es un bello acueducto que Alexander Shepherd ordenó construir en el siglo XIX para generar electricidad. Sin embargo, destacan también: la Casa Barffusson de fines del siglo XVIII que fuera la residencia del Marqués de Bustamante, comisionado del Rey de España Carlos III.

- La Casa de Morales –actualmente Casa Cural- fue construida en el siglo XVIII. Del mismo siglo data el edificio de la actual escuela Sor Juana Inés de la Cruz, dicha construcción también fue tienda de raya.
- La Casa Bigleer fue construida a principios del siglo XIX y desde 1873 se conserva su mobiliario.
- Otras construcciones importantes datan del Porfiriato (1876-1911), entre las que destacan: el Palacio Municipal edificado en 1890; la antigua casa de Manuel López Morin, quien fuera rector de la UNAM y fundador del Partido Acción Nacional; las Haciendas de San Miguel y Shepherd, (esta última, imponente construcción que fue hogar del estadounidense Alexander Robert Shepherd). De esa época también quedan los vestigios de la mina de La Bufa, corazón del emporio minero de Shepherd, así como el hotel Riverside Lodge.
Playas y Bellezas Naturales El mirador de “la Bufa” ofrece una excepcional vista de las Barrancas, el Río Batopilas y de los minerales de la Bufa. Desde el mirador “Piedra Redonda” se puede apreciar la barranca de “El Plátano”, en la cual hay una serie de cascadas provenientes del arroyo de los Plátanos; su principal salto de agua tiene unos 100 metros de altura.

Otra opción para los amantes de la naturaleza es acampar en la ribera del Río Batopilas donde además es posible nadar; en dicha región se encuentra el puente de La Bufa que cruza una de las zonas más profundas de las barrancas.

En general, es sumamente recomendable recorrer la región a pie siguiendo diferentes rutas: ya sea siguiendo ríos y arroyos, o por las antiguas veredas que interconectaban a las misiones y los pueblos mineros. Quizá una de las rutas más imponentes sea la del antiguo camino real entre Batopilas y Urique que requiere de dos a tres días, una buena condición física y un guía experto. En este itinerario se podrán admirar espectaculares escenarios y miradores, así como el antiguo pueblo minero de Cerro Colorado.