Viernes, 17 Agosto 2018

México Virreinal

  • Categoría: Música
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La Marcha de Zacatecas

Una noche del año de 1891, durante una reunión familiar, en casa del músico Fernando Villalpando, surge un reto entre Villapando y Genaro Codina, también músico, consistente en escribir una marcha guerrera. El que resultara triunfador la dedicaría al entonces Gobernador del Estado, el General Aréchiga. Durante varios días, Codina buscó la inspiración necesaria para su composición musical, pero esta no llegaba. Una tarde, paseando por la Alameda (hoy Alameda García de la Cadena), sintió que era el momento de pulsar su arpa, de la que brotó la música maravillosa de una marcha. Ese mismo año las composiciones de Villalpando y Codina fueron presentadas ante un jurado integrado por amigos y parientes, quienes dieron un rotundo triunfo a la marcha de Genaro Codina. Esta marcha llevaría el nombre de "Marcha Aréchiga" por estar dedicada al gobernador don Jesús Arechiga, mismo que sugirió se cambiara por el de Marcha Zacatecas, nombre con el que se conoce actualmente. La marcha "Zacatecas", exalta en su letra el amor a la Patria y pregona la Libertad. Cada vez que es interpretada infunde tal entusiasmo y espíritu patriótico, que se le ha considerado como un segundo Himno Nacional Mexicano.

La Llorona

Al sur del estado de Oaxaca, en la región del Istmo de Tehuantepec, cerca del mar con su clima caluroso y una población prácticamente zapoteca; se escuchan los famosos sones istmeños, que ahora le dan la vuelta al mundo. Estos sones tienen miles de versos, y un ejemplo de ellos es “La Llorona”. La historia de los sones del Istmo se remite al año de 1850: el día 3 de diciembre, para ser más exactos; fecha en que se publicó en los periódicos El Monitor Republicano y El Siglo XIX que en una función a beneficio de la actriz y cantante María Gañate, se estrenó un jaleo andaluz de composición reciente con el nombre de “La Sandunga”. En 1853, este popular tema sería llevado a la ciudad de Tehuantepec por Máximo Ramón Ortiz. La sandunga y la llorona son los sones ancestrales mas representativos del Istmo, son parecidos, pero únicamente en su tiempo valseado —aunque con características rítmicas propias ya que no son valses, son sones—. Actualmente el son de la llorona se puede tocar y cantar con diferentes instrumentos populares como los de la banda de alientos, los tríos de guitarras, requinto y voces y la marimba, que aunque corre peligro de extinción en la zona, se sigue escuchando.

La Adelita

Los Corridos de la Revolución mexicana, surgieron entre las personas que dejaron su vida cotidiana para luchar por un ideal de nación, o simplemente, por no tener nada que perder. A través de ellos conocemos la experiencia al interior de los ejércitos, de las personas que no ganaron ni perdieron, de los músicos revolucionarios que otorgaron a su arte una función más: la de dejar una profunda huella en la tradición histórica y musical de nuestro país. Por lo general, están escritos (en el caso de los que se escribieron, la gran mayoría, pasaron por los lugares y el tiempo a través de la tradición oral) con frases que juegan en un ritmo alegre, fluido, sin interrupciones. De ahí que se les asigna el nombre de corridos. Un ejemplo conocido lo tenemos en el corrido de la Adelita; siendo este el canto de amor a la compañera. Su forma es sencilla y repetitiva, en sus estrofas se observa el deseo del hombre por conquistar a la mujer amada, y la compara con la rosa, sinónimo de belleza.

Pirekua

En el estado de Michoacán, la música Purépecha es uno de los grandes resultados del encuentro y mezcla de dos culturas ajenas, y en donde se manifiesta la dignidad indígena. Un ejemplo de ello es la Pirekua (Canción). La Pirekua es una expresión poética, que es interpretada por los Pirerichas (cantadores), los cuales generalmente se acompañan con guitarras, cantando a una o dos voces. También puede escucharse interpretada por orquestas o bandas de viento.

Cielito Lindo

La memoria de los pueblos son las palabras de la gente, porque cuentan las cosas y así nunca se olvidan. Los pueblos tienen su historia y sus costumbres, sus sentimientos, que cuentan con leyendas, coplas o canciones como la de “Cielito lindo”. El Autor de esta popular canción mexicana fue Quirino Mendoza y Cortés, quien nació en Tulyehualco, sitio cercano a Xochimilco en el Distrito Federal, posiblemente en el año de 1859. Durante los años de la Revolución compuso el tema "Cielito Lindo", que muy pronto se popularizó. Con el paso del tiempo, esta canción ha recorrido el mundo y se ha convertido en un símbolo que identifica a México. Otra de las composiciones más conocidas de Quirino Mendoza y Cortés es "Jesusita en Chihuahua", la cual data de la Navidad de 1916. En aquel tiempo ostentaba el grado de teniente coronel y era director de la orquesta de guerra. Aunque se sabe que su producción fue extensa y se estima que fue autor de unas 500 canciones, los temas ya mencionados fueron los que ganaron más popularidad.

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