Domingo, 16 Diciembre 2018

Patrimonio Mundial UNESCO

Camino Real de Tierra Adentro

El Camino Real de Tierra Adentro es una ruta histórica que fue creada durante la época de la colonia y es, según los expertos, el camino construido por los conquistadores españoles de mayor antigüedad y extensión en el continente americano. Este camino, también conocido como “Camino de la Plata”, tiene una extensión de casi 3,000 kilómetros e inicia en la Ciudad de México y termina en Santa Fe, Nuevo México (Estados Unidos de América).
Desde la época prehispánica el territorio mexicano tuvo diversas redes de comunicación; ya en tiempos muy antiguos se contaba con diversos caminos y rutas que comunicaban a todas las regiones del país. Después de la conquista, los españoles continuaron utilizando dichas rutas y así surgieron los sistemas carreteros virreinales, mismos que ayudaron a desarrollar el comercio, facilitaron campañas militares y fueron invaluables en los procesos de evangelización y colonización del territorio nacional, especialmente en las zonas del norte. Al descubrirse ricos yacimientos de plata en diversos estados como Zacatecas, Guanajuato y San Luis Potosí, este camino tuvo más auge que nunca, porque no solo sirvió para transportar el precioso metal, sino para el tránsito de muchísimas otras mercancías, así como de la población en general hacia otras tierras. Se establecieron nuevas ciudades y un intercambio no solo comercial, sino también social, cultural y religioso entre los diferentes habitantes de la entonces Nueva España.
En la actualidad, el camino pasa, en territorio mexicano por los siguientes estados: parte desde el Distrito Federal (en su Centro Histórico, exactamente en la Plaza de Santo Domingo) y pasa por Querétaro, Guanajuato, San Luis Potosí, Aguascalientes, Zacatecas, Durango y Chihuahua. Dentro de este mismo recorrido, se pueden encontrar cinco sitios que también forman parte de la Lista de Patrimonio Cultural de la Humanidad de la UNESCO: Las Ciudades Coloniales de Querétaro, Guanajuato, San Miguel de Allende y Zacatecas, y la Zona Arqueológica de Casas Grandes en Chihuahua, así como otros 55 importantes sitios, que comprenden poblaciones, conventos, misiones y sitios arqueológicos, entre otros.

Desde el año de 1994, el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) ha iniciado trabajos para rescatar la ruta original, así como para contabilizar, describir y preservar los bienes que todavía marcan el camino, como son tramos originales, puentes, secciones empedradas y construcciones como iglesias, misiones y haciendas. También en su labor de rescate realiza descripciones de bienes inmateriales como son tradiciones orales, culturales, religiosas, culinarias, rituales, lingüísticas y genealógicas en torno a toda esta ruta. A partir del mes de julio del 2010 se integra esta zona a la lista de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO.

Cuevas prehistóricas de Yagui y Mitla en los Valles Centrales de Oaxaca

 Desde el mes de julio del 2010 se integra esta zona a la lista de Patrimonio de la Humanidad de la UNESCO dentro de la categoría de paisaje cultural. En el Valle de Tlacolula, hacia el sur de la capital del estado de Oaxaca se pueden encontrar dos grupos de zonas arqueológicas, así como aproximadamente 40 cuevas prehistóricas y 80 refugios rocosos, cubriendo en total 5 000 hectáreas. Dentro de las cuevas y refugios se han encontrado importantes restos arqueológicos, como son pequeños objetos de piedra (puntas de proyectil, raspadores, y otras herramientas) y muestras de pinturas rupestres, así como petrograbados (figuras talladas en piedra), que los investigadores consideran son testimonio de la sedentarización de aquellos pueblos. Además, en una cueva de Mitla, llamada Guilá Naquitz, se han encontrado semillas de calabaza y fragmentos carbonizados de plantas de maíz, que se calcula, datan de hace aproximadamente 10 000 años, y que son consideradas como los restos de plantas domesticadas más antiguos en el continente americano. Este es uno de los varios motivos que recalcan la importancia de la zona. Ya que aquí se pueden observar las etapas en la evolución de pueblos que de inicio eran nómadas y recolectores, hasta llegar a convertirse en la cultura zapoteca, una de las más importantes en Mesoamérica.

Misiones franciscanas de la Sierra Gorda de Querétaro

La UNESCO reconoció las cinco misiones que se construyeron en la Sierra Gorda de Querétaro durante la última fase de la conversión de México al cristianismo (aproximadamente en el siglo XVIII), como Patrimonio de la Humanidad a partir del 3 de julio de 2003. Estos conjuntos arquitectónicos fueron considerados un importante patrimonio cultural debido a las imponentes construcciones de sus templos, así como por los tesoros culturales, históricos y naturales que guarda cada uno de sus tradicionales pueblos. El Cerro Gordo, como fue conocido por los conquistadores españoles, fue el último lugar en acoplarse al proceso de evangelización del pueblo mexicano. Aquí los malamente llamados pueblos “salvajes” (como panes, chichimecas y jonacas) después de rendirse ante los conquistadores y la nueva religión, fueron quienes dieron forma a las piedras y representaron en forma maravillosa las imágenes que hoy adornan las portadas de estos hermosos templos, en donde mezclaron las formas artísticas prehispánicas y europeas con una maestría insuperable y que todavía hoy siguen impactando al visitante.
Fue gracias a la labor evangelizadora de Fray Junípero Serra que las poblaciones indígenas de la zona finalmente fundaron en forma pacífica nuevas comunidades cuyo eje lo formaban estos templos y cuyos alrededores plenos de hermosos paisajes y de tierra fertil constituyen un admirable paraiso para el visitante.
Las cinco misiones son: Misión de Santiago de Jalpan, Misión de Nuestra Señora del Agua de Landa, Misión de San Francisco del Valle de Tilaco, Misión de Nuestra Señora de la Luz de Tancoyol y Misión de Concá San Miguel. Todas ellas poseen, como ya se mencionaba, hermosos relieves en sus portadas, en donde se pueden apreciar toda clase de elementos del imaginario indígena y europeo, como son plantas y flores, ángeles, dragones, vírgenes, santos, y toda clase de animales, que además en algunos casos conservan todavía el color de su pintura original, predominando generalmente el color ocre.
Otras características que se han conservado además de las hermosas fachadas son sus cruces atriales, y en otros casos, como en Landa y Tilaco, todavía se pueden apreciar sus pozos, en Tilaco y Tlancoyol los restos de capillas posas y en Jalpan una hermosa fuente de piedra al centro del patio de su claustro.

Mosterios del siglo XVI en las laderas del Popocatépetl

Los monasterios que se localizan en las laderas del Popocatépetl, se incluyeron en la lista del Patrimonio Cultural de la Humanidad de la UNESCO, el 17 de diciembre de 1994. Estos 14 monasterios se encuentran en los estados de Morelos y Puebla, (hacia el sureste de la Ciudad de México) y recibieron la distinción de la UNESCO debido a su excelente estado de conservación además de ser hermosos ejemplos de la arquitectura adoptada por los primeros misioneros que pisaron el suelo mexicano (franciscanos, dominicos y agustinos) durante el siglo XVI. Además de su impresionante arquitectura, los hermosos detalles en cantera labrada y los frescos que aún se conservan, otra de las principales características de estos imponentes templos es la importancia que se le dan a los espacios abiertos, ya que los misioneros consideraron básico para el proceso de evangelización el que los indígenas se sintieran también en comunión con la naturaleza y el entorno como en sus anteriores ritos para poder adaptarse a los nuevos. Es por esto que se crearon hermosos patios, jardines y enormes atrios para poder estar lo más posible al aire libre.
Las primeras órdenes en llegar a México fueron los franciscanos en 1524, los dominicos en 1526, y finalmente los agustinos en 1533. Cada una de estas órdenes habría de construir los monasterios que conforman este tesoro cultural en el centro de México. La orden franciscana fundó los conventos de Huejotzingo, Cuernavaca, Calpan y Tochimilico, los dominicos Oaxtepec, Tepoztlán, Tetela del Volcán y Hueyapan, mientras que los agustinos Ocuituco, Totolapan, Yecapixtla, Tlayacapan, Atlatlauhcan y Zacualpan de Amilpas. A continuación se comentan brevemente sus características principales:
Huejotzingo fue el primer monasterio que se construyó, en 1524. Su atrio conserva cuatro capillas posas con impresionantes relieves en cantera; un monumental retablo del siglo XVI y una cruz atrial digna de verse, ya que está colocada sobre una corona de espinas finamente labrada. También se pueden apreciar restos de un acueducto sobre uno de sus muros.
La catedral de Cuernavaca conserva muchos rasgos de su estructura arquitectónica original, como es su majestuosa capilla abierta y el claustro con impresionantes murales al fresco.
El convento de Oaxtepec (conocido también como templo de Santo Domingo de Guzmán) fue construido sobre el basamento de lo que alguna vez fue la pirámide mayor del Señorío de Oaxtepec. Su atrio, a diferencia de los conventos de su tiempo no se encuentra al frente. Cuenta además con aproximadamente 2 600m2 de pinturas murales conservadas.
En Ocuituco, destaca sobre todo la fuente de su claustro decorada con leones de piedra y que es considerada la más antigua fuente de entre todos estos conventos.
Además de la impresionante vista de los volcanes que se aprecia desde su atrio, el convento de Calpan conserva también cuatro capillas posas ricamente decoradas con hermosas pinturas murales.
En Tochimilco podemos observar como un antiguo y largo acueducto conduce el agua proveniente del volcán, la lleva al antiguo convento y la deposita finalmente en la hermosa fuente del siglo XVI que se encuentra en la plaza central del pueblo. En el interior de los muros del atrio se observan nichos para las estaciones del vía crucis.
El monasterio de Tepoztlán conserva una capilla abierta y algunas posas que, aunque en ruinas, dan al visitante una idea de la gran necesidad de espacios grandes y abiertos en aquella época. Destacan también su pila bautismal hecha de una sola pieza y las pinturas murales de su claustro.
Hueyapan cuenta con un hermoso nicho barroco de gran valor artístico, mientras que el monasterio de Tetela del Volcán presenta como detalle singular la viguería de su sacristía en estilo mudéjar.
Yecapixtla es un singular convento que cuenta con un solo piso, aunque su frente es de dos. Su portada principal se considera con el estilo del más puro renacimiento español creado en la Nueva España.
Tlayacapan conserva todavía detrás de la crujía del monasterio el espacio de lo que alguna vez fue una capilla abierta, en el que se pueden apreciar muestras de pintura mural del siglo XVI. En Totolapan destaca un friso de dos colores localizado en la habitación del primer piso, próxima a la fachada principal del templo.
Por su parte, Atlatlauhcan muestra una excepcional riqueza en sus frescos. Destacan también aquí sus capillas exteriores.
Por último, Zacualpan de Amilpas conserva su baptisterio, que presenta un arco trilobulado, además en su capilla del Rosario podemos observar unos hermosos retablos barrocos.  

Paisaje de agaves y antiguas instalaciones industriales de Tequila

Entraron a la lista del patrimonio cultural de la humanidad de la UNESCO en 2006 dentro de la categoría de Paisajes Culturales. Entre los criterios que se consideraron para dicho nombramiento podemos mencionar que los campos de agave representan un testimonio vivo y ancestral de toda una cultura, en sus procesos de cultivo y de trabajo de la planta para extraer el famoso líquido, además de muchos otros artículos como fibras para la elaboración de telas. El cultivo y trabajo del agave refleja la mezcla y transición entre las culturas prehispánica y española al unirse los procesos de fermentación y de destilación de cada una de sus culturas, todo esto dentro de construcciones que del mismo modo cuentan con elementos de ambos pueblos. La tradición y conocimientos en torno a esta industria han sido además fuente de innumerables expresiones culturales, relacionadas con este cultivo y que han ayudado a dar a conocer aún más a México en todo el mundo.
La denominación de la UNESCO considera en su nombramiento diversos aspectos que son muy importantes en torno a la cultura del Tequila. En primer lugar los hermosos paisajes agaveros, con sus interminables hileras de agave azul a los pies del volcán de tequila, también se consideran las haciendas y destilerías, tanto activas como inactivas, que son valiosos tesoros arquitectónicos, que en el caso de las que se encuentran activas siguen siendo productoras de tequila, y que además, muestran diariamente aspectos, tanto históricos como culturales acerca de su proceso de fabricación.
Se incluyen también los municipios de El Arenal, Amatitlán, Tequila y Magdalena con hermosas construcciones coloniales y casas pintadas en colores vivos. Además, dentro de la región se localizan importantes vestigios arqueológicos como la zona llamada Teuchitlán con sus construcciones en forma de terrazas, una pirámide con forma circular, juegos de pelota y otros vestigios. Otras zonas arqueológicas dentro de la región son Huizapa - Magdalena, Santa Quiteria - Arenal y Las Pilas - Arenal. 
Cabe mencionar que, a pesar de que únicamente el área mencionada en el estado de Jalisco fue considerada para el nombramiento de Patrimonio de la Humanidad, en otros estados del territorio mexicano podemos encontrar campos de agave azul. El gobierno mexicano estableció desde 1974 una Denominación de Origen para dichos territorios, cuyo número ha ido aumentando con el tiempo. Actualmente son en total 181 los municipios que cultivan y cosechan el agave y que también son productores de tequila. Estos municipios se localizan en los estados de Jalisco, Nayarit, Guanajuato, Michoacán y Tamaulipas.  

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